Crónica de la concentración antitaurina en Murcia y el mensaje que no pude dar
Por Manel Aparicio
Este domingo 14, frente a la Plaza de Toros de Murcia, como ya anunciamos, celebramos una gran concentración antitaurina convocada por la Coordinadora por los Derechos Animales de la Región de Murcia y respaldada por 50 entidades. El acto fue un verdadero éxito: más de un centenar de personas alzamos la voz contra la tauromaquia, reclamando dignidad, respeto y justicia para los animales.
Desde FEPARM (Federación de Entidades de Protección Animal de la Región de Murcia) acudimos con nuestra pancarta, sumándonos a un clamor ciudadano que deja claro que Murcia no quiere ser cómplice de la tortura disfrazada de cultura. El ambiente estuvo cargado de fuerza, unión y compromiso: una demostración de que cada vez somos más quienes decimos basta a la violencia y a las subvenciones que la sostienen.
Por causas ajenas a la organización, no pude leer el Manifiesto que había elaborado contra esta atrocidad, pero creo necesario publicar el mensaje. Añado el comunicado que, en su momento, no pude dar...
“En septiembre, Murcia vuelve a vestirse de luto. Entre los días 14 y 21, la capital de nuestra Región se convertirá en escenario de una cruel injusticia: la llamada Feria Taurina, que no es otra cosa que la Feria de la Sangre Inocente. Durante seis días de barbarie, 36 criaturas serán condenadas a sufrir y morir en nombre de una supuesta “tradición” que solo significa tortura, dolor y muerte.
No debemos engañarnos: tras la tauromaquia no hay arte, ni cultura, ni respeto. Tras la tauromaquia solo hay tragedia. Una tragedia para los animales que son martirizados hasta la extenuación, para la sociedad que normaliza la violencia como espectáculo y, también, para la ciudadanía que ve cómo los recursos públicos se desvían a sostener esta crueldad, mientras otras necesidades urgentes quedan desatendidas. Estos días, en distintas comunidades, hemos comprobado las consecuencias de haber destinado fondos a mantener viva esta barbarie en lugar de reforzar la prevención y extinción de incendios forestales, lo que se ha traducido en pérdidas irreparables de bosques, fauna, hogares y, en ocasiones, vidas humanas. ¿Cómo puede justificarse que la muerte se financie mientras se abandona la vida?
Afortunadamente, la sociedad española ya ha empezado a dar la espalda a la tauromaquia. Las encuestas lo demuestran: la mayoría rechaza este maltrato disfrazado de cultura. Las plazas están cada vez más vacías, los premios y reconocimientos oficiales se retiran, y sin subvenciones públicas el negocio de la tortura se desmorona. Quienes lo defienden lo saben: sin dinero público, la tauromaquia no sobrevive.
Murcia merece más que ser exhibida como reducto de la España profunda que algunos pretenden imponer. Nuestra Región no debe ser conocida por el sufrimiento que aquí se perpetra, sino por valores mucho más dignos: el respeto a todos los seres sintientes, la protección de nuestro medio ambiente, la apuesta por la justicia social y la defensa de la vida.
La tauromaquia se acaba. La vida y la dignidad siempre se abrirán camino.”
Que nadie se extrañe de no verme en las imágenes. Preferí quedarme detrás de la cámara. Desde el anonimato también se puede luchar.
Lectura del Manifiesto:




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