14 de abril: cuando la democracia fue una amenaza para quienes nunca creyeron en ella
Por Manel Aparicio El 14 de abril de 1931 no fue una anomalía histórica ni un episodio romántico que deba contemplarse con nostalgia superficial. Fue, en realidad, un momento profundamente incómodo para quienes habían sostenido durante décadas un sistema basado en privilegios, clientelismo y exclusión. La caída de la monarquía de Alfonso XIII no fue fruto de una conspiración, sino de un proceso de desgaste político y moral. Su implicación en la dictadura de Miguel Primo de Rivera supuso un punto de no retorno. Como explicó Santos Juliá: “ La monarquía quedó ligada a la suerte de la dictadura y arrastrada por su fracaso.” Cuando el régimen intentó recomponerse, ya era demasiado tarde. La legitimidad no se decreta: se sostiene o se pierde. Y la monarquía la había perdido. Un cambio de régimen nacido de las urnas Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fueron mucho más que un proceso administrativo. En las principales ciudades, la victoria republicana evidenció un rechazo claro...