Donde tiembla el cuerpo, pero no el alma
Por Manel Aparicio Crónica de una mañana que deja huella Hay días que pasan sin hacer ruido. Y hay otros que, sin previo aviso, se quedan a vivir dentro de uno. El pasado jueves, 16 de abril, tuve la suerte —y no utilizo esa palabra a la ligera— de asistir a la jornada organizada por la Asociación Parkinson Mar Menor (APAMM), con motivo del Día Mundial del Párkinson. Iba con una cámara, con la intención de grabar. Salí con algo mucho más difícil de procesar: un nudo en la garganta y una lección de vida imposible de olvidar. La mañana comenzó como tantas otras jornadas divulgativas: presentaciones, palabras de bienvenida, una sala que se iba llenando poco a poco. Pero bastaron unos minutos para entender que aquello no era un acto cualquiera. Allí no se hablaba solo de una enfermedad. Allí se hablaba de personas. La ciencia que abraza Los primeros en intervenir fueron los doctores. Y lo hicieron como deberían hacerse siempre las cosas importantes: con cercanía, con humanidad, con la capa...