La educación como herramienta de humanización


Hoy queremos compartir con vosotros una reflexión de nuestro compañero y amigo Antonio Torrano, concejal en el Ayuntamiento de Archena por Izquierda Unida. Antonio es grande en sus palabras y en su lucha, tanto como ciudadano como en su labor política. Es de esas personas que siempre está dispuesto a tender la mano, a ofrecer ayuda, a ponerse del lado de la justicia y la dignidad.

Por eso, cuando le pedimos permiso para difundir aquí sus pensamientos, su respuesta fue tan clara como él mismo: “Siempre”.

A continuación, os dejamos íntegra su reflexión:

Por Antonio Torrano Palazón

Hace unos meses propuse la educación como herramienta para corregir comportamientos sociales, que están deteriorando el bienestar en nuestro pueblo, Archena, la respuesta del concejal de festejos fue de lo más ilustrativo, dijo: “La educación no sirve de nada, es demasiado lenta, es mejor y más efectiva la mano dura”. Y esto sirve para entender la sociedad en la que el capitalismo pretende convertir a una humanidad deshumanizada, acrítica, desinformada y con miedo a la verdad.
Esta mañana he presenciado unas acciones que ponen en evidencia los perjuicios que causan los prejuicios de la intolerancia y la falta de educación social.
Una moto ha colisionado con un coche en una calle en la que venimos pidiendo varios años, que se pongan pasos de peatones y resaltos que hagan reducir la velocidad de los vehículos, el conductor de la moto ha sufrido un golpe en la cabeza y sangraba bastante, lo hemos sentado en la acera preocupados por su salud y ahora viene lo chocante. Llega la policía y lo más inmediato es hacerle el control de alcoholemia, sin interesarse primero por su salud, pero más increíble es que cuando llega la ambulancia su primera pregunta ha sido si había bebido y se ha extrañado cuando el policía le ha dicho que había dado 0-0 en el control.
No había pasado una hora cuando bajaba una persona por la calle en una silla adaptada eléctrica y un conductor que iba en coche le ha pitado muy enfadado, sin para a pensar que el tramo por donde iba por la carretera no tenía acceso a la acera, porque el gobierno de este pueblo no ve necesario hacer accesibles las aceras.
En ambos casos, las personas que debían atender o apoyar a otras personas que habían sufrido algún suceso, no fueron capaces de hacer un ejercicio educativo para sí mismos, como es la reflexión crítica antes de actuar, para no causar mayores perjuicios a aquellas personas que soportan la carga de una etiqueta social.
Media hora más tarde, le deseaba a una mujer que se sintiera como en casa durante su estancia en mi establecimiento, a lo que me contestó, que esperaba que no fuese así, porque precisamente venía huyendo del infierno de su casa y buscaba paz y descanso.
La educación social nos enseña a convivir en sociedad, nos humaniza haciéndonos reflexionar sobre nuestras actuaciones en lo que afecta al resto de personas y nos conmueve a recapacitar sobre los prejuicios y los hábitos, que no por ser repetidos han de ser aceptados como inamovibles.
Habría sido más satisfactorio para la policía y la sanitaria, que el motorista hubiera dado positivo en alcohol, porque habría reforzado su idea previa. De la misma manera que el conductor del coche preferirá no saber que la silla eléctrica no podía ir por la acera. Tampoco yo me habría parado a reflexionar si la respuesta de la señora hubiera sido de consentimiento.
La mano dura protege nuestra ignorancia y el inmovilismo conforta nuestros prejuicios, mientras nos alejan de la verdadera finalidad de la educación, que no es otra que la humanización de la sociedad.
Torrano


Antonio no se equivoca: en Archena, como en tantos otros lugares, se prefiere la mano dura antes que la educación. Esa visión autoritaria solo protege la ignorancia y fortalece los prejuicios, mientras nos aleja de lo verdaderamente importante: humanizar nuestra sociedad.

Los ejemplos que él relata no son casualidades, son consecuencias de un modelo que desprecia la empatía y la justicia social. Pero frente a esa realidad, estamos quienes creemos en otro camino: el de la educación, la solidaridad y la dignidad humana.

Por eso, Antonio, no estás solo en esta lucha. Nosotros estamos contigo, como siempre, porque sabemos que tú también lo estás con nosotros. Somos compañeros, camaradas y amigos, y seguiremos defendiendo juntos lo que es justo, aunque incomode a quienes prefieren callar o mirar a otro lado.

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