Un clamor en Alhama por Palestina: la emoción y la dignidad frente al genocidio
Por Manel Aparicio
La tarde del miércoles 24 de septiembre quedará grabada en la memoria colectiva de Alhama de Murcia. Por primera vez, la localidad acogió una concentración en solidaridad con el pueblo palestino y en denuncia del genocidio en Gaza, convocada por Izquierda Unida Alhama. La cita, que reunió a unas 300 personas en un ambiente cargado de compromiso y emoción, mostró que la conciencia social y la empatía no entienden de fronteras.
El acto se abrió con la lectura de un manifiesto por parte de la organización. Un texto sobrio pero contundente, que puso palabras al dolor y la indignación de miles de voces que, en todo el mundo, se alzan contra la barbarie israelí. Tras este arranque, la palabra se volvió poesía: primero una joven y luego un niño recitaron versos que hablaron de pérdidas, resistencia y esperanza. Sus lecturas, sencillas y profundas a la vez, simbolizaron la continuidad de la memoria y la importancia de educar en la justicia desde la infancia.
Vídeo Manifiesto Organización:
El momento más intenso llegó con el discurso del imán de la comunidad musulmana de Alhama. Con una mezcla de rabia y ternura, sus palabras atravesaron a todos los presentes. Fue un grito cargado de verdad, de esperanza en la justicia y de dolor por la sangre inocente derramada en Gaza. Más de uno sintió la piel erizada; más de una lágrima se escapó entre el público. La espiritualidad se transformó en un puente hacia la solidaridad universal.
Vídeo Imán:
El micrófono abierto que siguió al discurso permitió que la ciudadanía, sin filtros ni guiones, expresara su sentir. Cada intervención, con su tono y matiz particular, fue un recordatorio de que la voz del pueblo tiene fuerza, y de que la indiferencia es la peor aliada de la injusticia. Desde el silencio de quien escuchaba hasta la firmeza de quienes hablaron, se dibujó un mosaico de humanidad compartida.
Vídeo de la ciudadanía:
La convocatoria, que muchos veían como un experimento, se convirtió en un éxito rotundo. La asistencia masiva, el respeto entre los presentes y la hondura de los mensajes confirmaron que Alhama no es ajena al sufrimiento global. Al contrario, su gente quiere estar del lado correcto de la historia.
En tiempos en que las imágenes del horror en Gaza llegan a diario a nuestras pantallas, el gesto de reunirse en la plaza de un pueblo cobra un valor inmenso. Porque la solidaridad no es un lujo: es una necesidad ética. Que Izquierda Unida Alhama haya dado este primer paso merece reconocimiento, no solo por la organización impecable, sino porque ha abierto una vía para que la ciudadanía local se exprese, se movilice y se reconozca en la lucha por los derechos humanos.
La jornada del miércoles dejó claro que no estamos condenados a la pasividad. Que desde un rincón de Murcia también se puede gritar “Palestina libre”, y ese eco viaja más lejos de lo que creemos. El compromiso se alimenta de actos como este, donde la política se confunde con la poesía, la fe se entrelaza con la justicia y la gente se convierte en protagonista de su tiempo.
Alhama alzó la voz, y esa voz ya no se apagará.



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