La huida cobarde de Mazón: cuando dimitir era solo el principio del deber
Por Manel Aparicio, 3 de Noviembre de 2025 13:52
No ha dimitido: ha huido. Mazón se aferra a su aforamiento mientras 229 víctimas y miles de familias esperan justicia. La política vuelve a elegir el privilegio antes que la responsabilidad.
Hoy se vuelve a evidenciar una nueva muestra de lo
que muchos ciudadanos ya perciben como una pantomima de ejercicio del
poder: la salida —o mejor dicho, el anuncio ambiguo de salida—
del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos
Mazón, sin que haya querido usar la
palabra “dimisión”, recurriendo a una baja
médica que lo exime de comparecer ante
las comisiones que investigan la catástrofe de la DANA
del 29 de octubre de 2024, que provocó
la muerte de más de doscientas personas.
Y mientras esto ocurre,
la ciudadanía se levanta con un hartazgo evidente: ya no basta un
“lo siento”, no vale un anuncio sin firma, no sirve un “ya no
puedo más” para disimular una rendición sin consecuencias. Se
exige responsabilidad real.
Porque lo que está ocurriendo es exactamente eso:
Mazón anuncia que abandona el cargo, pero mantiene
el acta de diputado, conserva el
aforamiento,
se acoge a una baja médica
y se aparta solo en apariencia. Esa maniobra le permite evitar sus
obligaciones inmediatas: la comparecencia ante las comisiones
de investigación tanto en Les Corts
Valencianes como en el Congreso y el Senado.
Y cuesta defender
semejante estrategia ante una sociedad que espera justicia —también
simbólica— y exige rendición de cuentas.
En ese contexto, el presidente murciano Fernando
López Miras ha declarado que “la
mayor responsabilidad que puede asumir un cargo público es dejar el
cargo público”.
Pero conviene responderle con claridad:
“No, señor Miras, no. Esa no es la mayor responsabilidad que podía acatar Mazón. Su mayor responsabilidad, su muestra de dignidad, debería ser dimitir por escrito, abandonar el aforamiento del que disfruta y ser juzgado como cualquier ciudadano.”
Porque dimitir no es suficiente. La responsabilidad política real exige renunciar a los privilegios y afrontar las consecuencias. El resto son fuegos de artificio.
El problema trasciende a Mazón como individuo o a su
partido. Es un síntoma estructural:
el de un sistema que permite a los cargos públicos anunciar su
marcha sin marcharse del todo, disolverse entre plazos, bajas y
relevos, mientras las víctimas siguen esperando respuestas.
Y no,
las víctimas no olvidan.
Y tampoco es un caso aislado. Los nombres cambian, los contextos también, pero la herida moral se repite: el Yak-42, las 7.291 muertes en las residencias de Madrid, las 229 víctimas de la DANA valenciana. Tres tragedias que pesan sobre un partido que acumula responsabilidades sin expiación. Tres historias distintas con un mismo denominador común: la ausencia de asunción plena de culpa.
Volviendo al caso Mazón, estos son los hechos:
En diciembre de 2024, la Fiscalía de Valencia avaló investigar la posible responsabilidad penal de Mazón por su gestión de la DANA: omisión del deber de socorro y homicidio imprudente entre otros.
En febrero de 2025, el TSJCV rechazó imputarlo por falta de indicios, blindado por su aforamiento.
La jueza instructora de Catarroja mantiene la investigación abierta y ha solicitado el registro de llamadas de Mazón durante las horas críticas, así como las grabaciones originales de los servicios de emergencia.
En el plano político, Les Corts crearon una comisión de investigación en marzo de 2025; el Congreso fijó su comparecencia para el 17 de noviembre de 2025.
Hoy, con su baja médica, Mazón consigue aplazarlo todo, escudándose en una incapacidad que coincide con su obligación de comparecer.
No estamos, pues, ante una dimisión. Estamos ante una huida legal y política, una operación de supervivencia institucional que transforma la rendición de cuentas en una pantomima.
Y, sin embargo, la sociedad ya no compra esas
maniobras. La calle, las redes, las víctimas, los servidores
públicos que sí cumplieron su deber, todos reclaman lo mismo:
verdad, justicia y responsabilidad sin
privilegios.
El poder no se mide por
la capacidad de eludir el castigo, sino por el valor de afrontarlo.
⚖️ Cronología de una huida
29 oct 2024. La
DANA arrasa la Comunitat Valenciana: 229 muertos, miles de
damnificados. Emergencias denuncian falta de medios y
coordinación.
12 nov 2024.
La oposición exige una comisión de investigación. El PP vota en
contra.
15 dic 2024.
La Fiscalía de Valencia apoya abrir diligencias por gestión
negligente.
13 feb 2025.
El TSJCV rechaza imputar a Mazón.
20
mar 2025. Les Corts aprueban finalmente
la comisión de investigación. Mazón promete acudir.
18
jun 2025. La jueza solicita los
registros de llamadas del presidente.
1
sep 2025. Se anuncia su citación para
octubre; su equipo la aplaza.
25 oct
2025. La jueza denuncia la desaparición
de grabaciones de emergencia.
2 nov
2025. Mazón anuncia su “renuncia
temporal”.
3 nov 2025.
Presenta baja médica. Mantiene el acta y el aforamiento.
17
nov 2025 (previsto). Comparecencia ante
el Congreso, sujeta a su estado médico.
…Y
el resto, todavía en silencio.
La huida cobarde de Mazón no es un gesto personal, es un reflejo de un modelo político que se aferra al privilegio incluso en la tragedia.
Y en un país donde
las víctimas tienen nombre, donde la justicia se mide en tiempo y
dignidad, la ciudadanía ya ha hablado:
no
hay baja médica que cure la falta de responsabilidad.

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