Traición en el Sáhara: Cómo se entregó el territorio y se abandonó a un pueblo
Por Manel Aparicio
Dedicatoria
A
mi camarada Mabel,
que vivió y se crió en El Aaiún y guarda recuerdos entrañables de
aquel tiempo.
Y también a mi vecina Noelia
Cano,
concejala no adscrita que este jueves 6, en el Pleno de San Pedro del
Pinatar, pidió un momento de recuerdo al pueblo saharaui.
Introducción
Pocos acontecimientos en la historia de la
descolonización muestran con tanta crudeza la combinación de
debilidad estatal, maniobra geopolítica y olvido del derecho de los
pueblos como la llamada Marcha Verde, de 6 de noviembre de 1975, en
el antiguo territorio del Sáhara Occidental.
Ese episodio no fue
un mero hecho simbólico: fue el inicio de una entrega del territorio
sin consulta, bajo la sombra del final del franquismo, en el que
quedó al descubierto tanto la actitud del gobierno español como las
pretensiones de la monarquía marroquí.
El contexto histórico
El territorio del Sáhara Occidental era una colonia
española desde fines del siglo XIX, administrado como “Provincia
53” o “Sáhara Español” por el régimen de Francisco
Franco.1
En los años 70, emergió el movimiento de
liberación saharaui, el Frente Polisario, que reclamaba la
independencia del territorio.2
La Corte Internacional
de Justicia emitió un dictamen el 16 de octubre de 1975 en el que
reconocía que aunque existían lazos históricos entre el territorio
y Marruecos, estos no bastaban para justificar la soberanía marroquí
—y afirmaba el derecho de autodeterminación del pueblo
saharaui.3
Mientras tanto, España —en plena fase de
agotamiento del franquismo y sin un plan claro de descolonización
eficaz— ya se planteaba la retirada. En abril de 1975 el Consejo de
Ministros español decidió “salir del Sáhara” sin definir
completamente a quién se entregarían los poderes.4
La Marcha Verde y sus implicaciones
El 6 de noviembre de 1975, Marruecos puso en marcha
la Marcha Verde: según las fuentes, más de 350.000
civiles cruzaron la frontera hacia el
Sáhara Occidental para presionar a España.5
Ese
gesto, presentado como “pacífico” por Rabat, escondía una
operación de presión política y militar: la población saharaui no
fue consultada, las fuerzas marroquíes ya se habían adentrado por
el territorio, y el gobierno español se limitó a una actitud
contemplativa.6
El
14 de noviembre de 1975 se firmaron los Acuerdos de Madrid o Acuerdo
Tripartito de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, por el
que España aceptaba transferir la administración del Sáhara a
ambos países, sin referendo efectivo para los saharauis.7
España
retiró su presencia el 26 o 27 de febrero de 1976, dejando el
territorio prácticamente en manos marroquíes.8
Crítica al gobierno español
Falta de coherencia con los principios de descolonización
España había aceptado en la ONU la necesidad de descolonizar el Sáhara Occidental.9 Sin embargo, su actuación no garantizó un proceso de autodeterminación auténtico para la población saharaui. Al aceptar los Acuerdos de Madrid, España abandonó el territorio sin consulta real. Eso supone una clara contradicción entre lo que se proclamaba y lo que se hizo.
Debilidad diplomática y oportunidad política
El régimen franquista, en su fase final, estaba
debilitado. España actuó como si su responsabilidad colonial fuera
una carga que ya no convenía mantener, en lugar de asumirla hasta
lograr una solución equitativa para la población local. El hecho de
ceder el territorio sin condiciones claras muestra una pasividad o
complicidad que ha sido muy criticada.10
La actitud
española permitió que Marruecos impusiera su plan, y España
pareció más interesada en “cerrar el expediente” colonial que
en garantizar derechos.
Traición al pueblo saharaui
Para los saharauis, el abandono español fue una traición. España dejó el territorio sin asegurar un mecanismo de elección, permitiendo que otro Estado decidiera sobre su futuro. La negligencia se tradujo en sufrimiento para una población que quedó atrapada entre la ocupación y el exilio.
Crítica a la monarquía marroquí
Objetivo expansionista disfrazado
La Marcha Verde sirvió a la monarquía de Hassan II
como instrumento para legitimar su poder interno y externo. Wikipedia
señala que dicho monarca veía en la cuestión del Sáhara una vía
para reforzar su trono tras los intentos de golpe de 1971 y 1972.3
La
movilización masiva de civiles (350.000) fue parte de una estrategia
híbrida —militar, diplomática, propagandística— para anexar el
territorio sin pasar por un referéndum libre.11
Ignorar al pueblo saharaui
Marruecos planteó su reivindicación como un
“recuperar lo que siempre fue marroquí”, pero no permitió que
los saharauis decidieran su destino. El dictamen de la CIJ había
subrayado que los saharauis tenían derecho a la autodeterminación,
pero Rabat no lo respetó.3
La narrativa marroquí
convirtió a los saharauis en actores secundarios, pese a que era su
territorio. Esto constituye un atropello del principio democrático
internacional.
Ocupación continuada y reparto del territorio
Tras los acuerdos, Marruecos tomó la mayor parte del
territorio del antiguo Sáhara Español. El conflicto continúa hasta
nuestros días: Marruecos controla aproximadamente el 70–80 % del
territorio.12
La monarquía marroquí ha mantenido una
política de administración del territorio que, desde varios
organismos internacionales, es considerada una ocupación ilegal al
no haber autorizado la voluntad de los saharauis.
Consecuencias para el pueblo saharaui
La Marcha Verde marcó el inicio de una larga guerra y de un drama humanitario.
Se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) el 27 de febrero de 1976 por el Frente Polisario.13
Miles de saharauis fueron desplazados o se exiliaron, fundamentalmente hacia los campamentos de refugiados en Tinduf, Argelia.14
en la Asamblea de Madrid
Reflexión final: memoria, justicia y dignidad
Publicar en “Por un Pueblo Digno” significa no sólo recordar hechos, sino exigir que la memoria conduzca a la dignidad. Esta historia puede y debe ser leída como una advertencia: cuando un Estado abdica de su responsabilidad, otros poderes ocupan y los pueblos quedan marginados.
El gobierno español de aquella época cedió ante presiones externas sin garantizar a los saharauis una vía libre e imparcial para decidir. Y la monarquía marroquí aprovechó esa debilidad para imponer su voluntad sobre un pueblo que pidió solamente ser escuchado.
Hoy, el conflicto sigue. La situación de los saharauis sigue pasando por falta de reconocimiento pleno de sus derechos. Pero también sigue viva la resistencia, la memoria, el compromiso. No es sólo una cuestión histórica: es una cuestión de justicia. Para ti, Mabel, y para todos los saharauis que siguen soñando con un futuro digno; y para Noelia, que en el Pleno pasado alzó la voz en San Pedro del Pinatar, este artículo es un tributo al recuerdo y un llamado a no dejar que se olvide.
Porque los pueblos dignos no aceptan el olvido. Y este blog, “Por un Pueblo Digno”, quiere contribuir a que esta parte de la historia quede visible, honrada y exigida.
Y no, no me olvidé el jueves, del pueblo saharaui. “Todos los días son Sáhara!” (Mabel)
Referencias
“Saharauis y españoles recuerdan la Marcha Verde...” Diario Público
“Sáhara Occidental” Encyclopedia Britannica
“Marcha Verde” (Wikipedia). Wikipedia
“El Sáhara” Archivo de la Transición
“Comienza la Marcha Verde...” El Orden Mundial
“La entrega del Sáhara en la agonía y muerte de Franco” El Sáhara Occidental
“Acuerdos de Madrid” Wikipedia
“Sáhara Occidental” Informe del Consejo de Seguridad
“Sáhara Occidental” Naciones Unidas
“La Marcha Verde: historia del pacto secreto entre España y Marruecos” Diario Público
“La Marcha Verde: un precedente de la presión híbrida marroquí…” DENAES
“Sáhara Occidental” Wikipedia
“De la creación del Frente Polisario hasta la proclamación de la RASD” Sáhara Occidental
“Marcha Verde Invasión marroquí del Sáhara...” CNDH




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