Concierto solidario por el Parkinson en el Mar Menor: cuando la música se convierte en abrazo

Por Manel Aparicio

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Cuando la música se convierte en abrazo: una tarde para recordar

Hay tardes que se disfrutan. Y hay tardes que se quedan a vivir en uno para siempre. El concierto solidario de Jesús Hernández, celebrado a beneficio de la Asociación Parkinson Mar Menor, fue de las segundas.

No fui solo a escuchar una voz que me emociona y que sigo desde hace tiempo. Fui también con la cámara, con la mirada inquieta y con el máximo respeto a un espacio donde todo importaba: el silencio, la atención, el trabajo del equipo de Canal 1 Mar Menor… y, sobre todo, las personas. Me moví de un lado a otro buscando ángulos, instantes, miradas. Pero lo verdaderamente importante no estaba en el encuadre: estaba en el ambiente.


Más de 300 personas llenaban la sala. Personas muy distintas, pero unidas por algo poderoso y difícil de explicar: la empatía. Muchas de ellas dedican parte de sus vidas —a veces la mayor parte— a acompañar, cuidar y sostener a quienes conviven con el Parkinson. Allí no solo había público; había historias compartidas, lucha diaria y una dignidad silenciosa que imponía respeto.

¿Qué es el Parkinson? | Información clara y cercana

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, progresiva y, por ahora, incurable. Afecta al sistema nervioso y altera el control del movimiento, pero reducirla solo a temblores sería un error enorme.

Quien padece Parkinson puede experimentar rigidez muscular, lentitud de movimientos, problemas de equilibrio, dificultades para hablar o escribir. Pero también hay síntomas invisibles: fatiga extrema, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, dolor, miedo. Mucho miedo.

Es una enfermedad que no solo se instala en el cuerpo; se cuela en la rutina, en la autoestima, en la forma de relacionarse con el mundo.

Vivir con Parkinson: lo que sienten quienes lo sufren y sus familias

Vivir con Parkinson es levantarse cada día sin saber cómo va a responder el cuerpo. Es pelear con botones que no se abrochan, con palabras que no salen, con pasos que se resisten. Es aprender a pedir ayuda cuando antes no hacía falta. Y también es aprender a resistir.

Para las familias, el impacto es profundo. Porque el Parkinson no entiende de horarios ni de descanso. Acompañar significa estar siempre alerta, aprender, adaptarse, renunciar muchas veces. Significa amar con cansancio, con preocupación, pero también con una entrega inmensa.


Y aquí es donde asociaciones como Parkinson Mar Menor se vuelven absolutamente imprescindibles.

Asociación Parkinson Mar Menor: cuando el apoyo profesional marca la diferencia

Las asociaciones de Parkinson no son un complemento: son un pilar. En ellas, los usuarios reciben atención de fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales… profesionales que mejoran de forma real y medible la calidad de vida de las personas afectadas.

Todo esto cuesta dinero. Mucho. Y no puede recaer siempre en cuotas, donaciones puntuales o en la buena voluntad de quienes ya están al límite.

Aquí es donde hay que alzar la voz, sin rodeos y sin pedir permiso.

Las instituciones locales, regionales y estatales deben implicarse de forma firme y continuada. No con aplausos, no con fotos, no con palabras bonitas. Con financiación estable. Con apoyo real. Porque estamos hablando de personas. De dignidad. De derechos.

No se puede exigir a estas asociaciones que hagan milagros con presupuestos mínimos mientras sostienen a cientos de familias.

Esto no es caridad. Es responsabilidad social y política.

Cómo puede ayudar la ciudadanía a las asociaciones de Parkinson

Pero no todo depende de las administraciones. La ciudadanía tiene un papel fundamental.

Apoyar puede significar muchas cosas: asistir a un evento solidario, compartir información, hacerse socio, colaborar como voluntario, donar lo que se pueda. Cada gesto suma. Cada gesto cuenta.

Porque cuando se apoya a una asociación así, no se ayuda a una causa abstracta: se ayuda a personas concretas, con nombres, con historias, con vida.


Agradecimientos: cuando la solidaridad se hace música

El concierto fue un éxito. Y lo fue gracias a muchas personas.

Mi felicitación más sincera a todos los usuarios de la Asociación Parkinson Mar Menor. Por su ejemplo, por su fuerza y por el magnífico resultado del evento.

Gracias infinitas a Jesús Hernández, por su generosidad y su compromiso. Por ofrecer su voz, su tiempo y su arte de forma totalmente altruista. Porque cuando la música se pone al servicio de una causa así, se convierte en algo mucho más grande.

Gracias también a todos los profesionales y voluntarios de la Asociación. Por su trabajo diario, muchas veces invisible, siempre imprescindible. Por cuidar, acompañar y mejorar la vida de quienes conviven con el Parkinson.

Y gracias a todas las personas que llenaron la sala. Porque aquella tarde no solo hubo música. Hubo humanidad.

Este artículo acompaña al vídeo completo del concierto, disponible en nuestro canal de YouTube, donde se puede revivir íntegramente este concierto solidario por el Parkinson en el Mar Menor y comprender mejor la importancia del apoyo social e institucional a asociaciones como Parkinson Mar Menor. Ojalá sirva para que más gente mire, escuche… y actúe.



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