El Parkinson no hace ruido cuando llega


Por Manel Aparicio

El viernes 16 de enero de 2026, a las 20:00 horas, el Centro Cívico Príncipe de Asturias de Santiago de la Ribera se llenará de música, pero también de algo mucho más profundo: solidaridad y compromiso.

El tenor Jesús Hernández ofrecerá un Concierto Solidario a beneficio de la Asociación Parkinson Mar Menor (APAMM), una entidad que trabaja cada día para aliviar el duro camino de quienes conviven con la enfermedad de Parkinson y de las familias que los acompañan.

El Parkinson es una enfermedad degenerativa que avanza sin pedir permiso. Afecta al cuerpo, pero también al ánimo, a la autonomía y a la vida cotidiana. Frente a esa realidad, las terapias que ofrece la Asociación son un verdadero salvavidas, una forma de mantener la dignidad, la movilidad y la esperanza. Pero esas terapias necesitan recursos para seguir existiendo.

Con una entrada solidaria de 10 euros, este concierto se convierte en una oportunidad para ayudar, para estar presentes y para demostrar que nadie debería enfrentarse solo a una enfermedad tan cruel.

Porque cuando la música se pone al servicio del corazón, el gesto más pequeño puede significar mucho.

El Parkinson no hace ruido cuando llega. Se instala poco a poco, casi en silencio, y va transformando la vida de quien lo padece… y también la de quienes le rodean. No solo roba movimientos; roba rutinas, seguridad y, a veces, hasta la sonrisa.

Por eso, asociaciones como Parkinson Mar Menor son tan necesarias. Son espacios de acogida, de comprensión y de lucha diaria. Lugares donde las personas no son un diagnóstico, sino seres humanos con nombre, historia y futuro.

Cada sesión de fisioterapia, cada ejercicio, cada palabra de ánimo, es una pequeña victoria frente a una enfermedad que no concede tregua. Y detrás de todo eso hay esfuerzo, vocación y una constante búsqueda de recursos para no tener que decir nunca: “no podemos seguir”.

El concierto solidario es mucho más que un evento cultural. Es un acto de amor colectivo. Es decirle a quienes sufren Parkinson que no están solos, que su batalla también es la nuestra.


Marisa González: corazón, compromiso y esperanza

El jueves por la tarde sonó el teléfono. Era Marisa. Con esa voz serena que no delata el peso que lleva encima, me dijo que a la mañana siguiente tenía una rueda de prensa en el Ayuntamiento de San Javier. Como Presidenta de la Asociación Parkinson Mar Menor, iba a anunciar un concierto solidario imprescindible para seguir manteniendo las terapias que dan sentido y calidad de vida a tantas personas.

No dudé ni un instante. Le dije que allí estaría, para acompañarla, grabar el acto y ayudar a difundirlo. Y no lo dudé porque cuando Marisa llama, no pide favores: invita a compartir humanidad.

La mañana fue intensa y profundamente emotiva. Estar a su lado es entender, sin palabras, que hay personas que viven para los demás. Además, pude volver a saludar a Jesús Hernández, un artista enorme, no solo por su voz, sino por su capacidad de ponerse al servicio de una causa tan necesaria, con humildad y generosidad.

Pero Marisa… Marisa es otra cosa.

Marisa no solo preside una asociación. Marisa sostiene. Sostiene manos temblorosas, sostiene miradas cansadas, sostiene silencios llenos de miedo. Es el abrazo que llega cuando la enfermedad aprieta, la voz que anima cuando la esperanza flaquea y la presencia constante cuando muchos otros desaparecen.

El Parkinson es una enfermedad cruel, lenta y persistente. Y Marisa conoce de cerca ese dolor. Por eso su compromiso no es teórico ni institucional: es visceral, humano, profundamente sentido. Ella no mira el reloj cuando hay que ayudar, ni se guarda fuerzas cuando alguien las necesita. Da incluso cuando está cansada, incluso cuando el día pesa demasiado.

Tiene un corazón grande, enorme, capaz de hacer sentir acompañados a quienes se sienten solos, desorientados o rotos por dentro. Su sonrisa —esa sonrisa que parece decir “seguimos”— es, para muchos, el primer paso para no rendirse.

Y yo tengo la suerte inmensa de que me cuente entre sus amigos. De poder caminar a su lado, de aprender de su ejemplo y de ser testigo de una labor silenciosa que cambia vidas cada día. Eso no se olvida. Eso se agradece.

El vídeo que acompaña este texto no recoge solo una rueda de prensa. Recoge el alma de una mujer valiente, la dignidad de una asociación imprescindible y la certeza de que, mientras existan personas como Marisa, el Parkinson nunca tendrá la última palabra.

Para ti, Marisa.

Gracias por no rendirte nunca.
Gracias por estar cuando más falta haces.
Gracias por poner luz donde otros solo ven dificultad.

Tu trabajo no siempre se ve, pero se siente.
Y quienes te conocemos sabemos que, detrás de cada gesto, hay amor del bueno, del que no hace ruido, del que cambia vidas.

Este pequeño reconocimiento es solo una caricia escrita para alguien que regala abrazos todos los días.

Con admiración, gratitud y cariño.
Siempre.



Comentarios

  1. Coincido con tu panegírico por la intervención de la presidenta de la Asociación del Parkinson del Mar Menor, Marisa González, en la presentación en el Ayuntamiento de San Javier de la actuación del lírico Jesús Hernánder el día 16 de enero a favor de la Asociación del Parkinson del Mar Menor que se celebrará en el parque Príncipe de Asturias en San Javier el 16 de enero a las 20,00 h.

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