Palestina, memoria y compromiso en una intensa jornada republicana en Archena
El pasado domingo 3 de mayo, Archena volvió a vivir una intensa jornada de compromiso social y solidaridad. Coincidiendo con la concentración mensual en apoyo al pueblo palestino y contra el genocidio en Gaza —convocada por colectivos y organizaciones locales como Vientos del Pueblo, Izquierda Unida, PSOE Archena y Foro Otra Mirada—, el Ateneo Villa de Archena organizó además una comida republicana en el cine de verano de la localidad. Aunque ambas actividades compartieron espíritu reivindicativo y parte de las personas participantes, se trataba de convocatorias diferenciadas que lograron reunir a numerosos vecinos y vecinas a lo largo de toda la jornada.
Desde primeras horas del mediodía comenzaron a reunirse vecinos y vecinas, militantes, simpatizantes y personas comprometidas con las causas sociales, en un ambiente de convivencia que logró congregar a alrededor de 120 asistentes. La comida, sufragada colectivamente mediante aportaciones individuales, contó con paella, aperitivos, postres y bebidas, en una jornada pensada no solo para compartir mesa, sino también ideas, inquietudes y esperanza en tiempos especialmente duros.
Durante el encuentro se realizaron distintas intervenciones centradas en asuntos de plena actualidad, especialmente el problema de la vivienda y las guerras que siguen golpeando a millones de personas en distintos lugares del mundo, con Palestina como símbolo más desgarrador de la barbarie contemporánea.
La nota cultural y reivindicativa la pusieron dos cantautores invitados, cuyas canciones de protesta acompañaron una sobremesa cargada de conversación, reflexión y fraternidad.
Ya por la tarde, a las 19 horas, muchas de las personas asistentes se trasladaron a la Plaza Primero de Mayo para participar en la concentración mensual por Palestina. Aunque no toda la gente pudo permanecer hasta el acto, la convocatoria volvió a reunir a un número importante de participantes, confirmando que Archena mantiene viva su voz contra el genocidio y en defensa de los derechos humanos.
Durante la concentración se leyó un manifiesto de denuncia y solidaridad con el pueblo palestino que fue seguido con emoción y respeto por las personas presentes. También, especialmente emotivo resultó el momento de micro abierto, cuando buena parte de los asistentes corearon colectivamente, con vivas, las últimas frases de la declaración de un vecino, en un gesto espontáneo de unidad y compromiso que volvió a poner la piel de gallina a más de uno.
La jornada dejó además numerosos testimonios gráficos y audiovisuales, tanto de las actuaciones musicales como de la concentración, reflejo de una movilización humilde pero constante, construida desde abajo y gracias al esfuerzo de muchas personas anónimas.
Y precisamente ahí reside quizá la reflexión más importante que dejó el día. Los espacios colectivos, solidarios y autogestionados solo pueden sostenerse desde la implicación y la responsabilidad compartida. Cuando cada persona aporta lo necesario, se construyen encuentros como este, donde caben la cultura, la memoria y la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, conviene recordar que la solidaridad no puede entenderse únicamente como un derecho a recibir, sino también como un compromiso con quienes hacen posible estas iniciativas mediante esfuerzo, organización y generosidad. Porque cuidar lo colectivo también significa evitar que el trabajo y la aportación de unos pocos termine siendo aprovechado de manera abusiva por quienes solo aparecen a la hora de servirse.
Archena volvió a demostrar ese domingo que la conciencia sigue viva. Y mientras haya personas capaces de reunirse para compartir pan, canciones y dignidad frente a la injusticia, seguirá habiendo motivos para la esperanza.
Vídeo de la concentración por Palestina:


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