El gobierno del PP en San Pedro del Pinatar inaugura su precampaña con una moción vergonzosa
Se acaba abril. Un mes especialmente intenso que no nos ha dejado margen para contar, en su momento, lo ocurrido en el último pleno municipal de San Pedro del Pinatar, celebrado el pasado 9 de abril. Pero lo sucedido entonces merece ser contado —y denunciado—, aunque sea con retraso.
El equipo de gobierno del Partido Popular decidió dar el pistoletazo de salida a su precampaña electoral con una moción que, semanas antes, muchos esperábamos que presentara la ultraderecha. Sin embargo, no fue así. Fue el propio PP quien asumió ese papel, acercándose sin disimulo a posiciones cada vez más radicales.
La propuesta consistía en la prohibición del uso del burka —y, en general, de prendas que oculten el rostro— en dependencias municipales, alegando supuestas razones de seguridad. Un argumento tan recurrente como cuestionable, utilizado con demasiada frecuencia para justificar medidas que, en el fondo, señalan y estigmatizan a colectivos concretos.
Desde nuestro punto de vista, esta iniciativa no es más que una maniobra electoralista: un intento evidente de retener votos que podrían desplazarse hacia opciones políticas que hacen de la xenofobia su bandera. Una estrategia que sacrifica la convivencia y la cohesión social en favor del rédito político inmediato. Una moción, en definitiva, racista y profundamente vergonzosa.
Durante el pleno, las y los concejales de la oposición —con la excepción del grupo de ultraderecha y una concejala no adscrita, procedente de este— manifestaron su rechazo a la propuesta. Algunas intervenciones fueron especialmente valientes y merecedoras de reconocimiento, defendiendo con claridad los valores de respeto, igualdad y convivencia.
En el vídeo que acompaña a este artículo hemos decidido eliminar aquellos fragmentos que reproducen discursos de odio o mensajes racistas. Lo hacemos por coherencia con lo que somos: Por un Pueblo Digno. Consideramos que amplificar este tipo de mensajes solo contribuye a normalizarlos, y esa es una línea que no estamos dispuestos a cruzar.
Aquel pleno, más largo de lo habitual —casi cinco horas—, dio para mucho más. De hecho, quedan temas importantes que merecen su propio espacio. Trataremos de abordarlos en próximos artículos.

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