Antes de reformarla… cumplan la ley
Por Manel Aparicio
Casi un centenar de personas volvieron a caminar hasta la Rambla del Albujón para defender un Mar Menor vivo y reclamar que, antes de cambiar la Ley 3/2020, se cumpla la que ya existe
El pasado sábado, casi un centenar de personas volvimos a encontrarnos junto a la Rambla del Albujón. No era una excursión, aunque hubiera caminata. No era una celebración, aunque hubiera abrazos, conversación y compañerismo. Era, una vez más, una llamada de atención ante un Mar Menor que sigue enfermo y ante unas administraciones que, demasiadas veces, parecen tener más facilidad para hablar de protección que para hacerla efectiva.
La marcha volvió a llevarnos hasta ese lugar que se ha convertido en uno de los símbolos más evidentes de la agonía de nuestra laguna: la Rambla del Albujón. Un cauce que debería transportar fundamentalmente agua de lluvia y que continúa siendo una vía de entrada de contaminación al Mar Menor.
Allí, junto a la rambla, se leyó el manifiesto de esta edición, bajo un lema que difícilmente podría ser más claro: “Antes de reformarla… cumplan la ley”.
Y quizá esa sea la cuestión fundamental.
El manifiesto recuerda que el Mar Menor lleva décadas soportando las consecuencias de la minería, el urbanismo descontrolado, el modelo agroindustrial, la ganadería intensiva, la presión de determinadas infraestructuras y otras actividades que han ido acumulando impactos sobre el ecosistema. También advierte de nuevas amenazas, como las plantas de biogás.
Pero señala algo todavía más importante: el problema no es que nos falten normas para proteger el Mar Menor. El problema es que las normas que ya existen no se cumplen como deberían.
Y ahí es donde merece la pena detenerse.
Porque mientras seguimos viendo llegar contaminación a nuestra laguna, mientras continuamos hablando de nitratos, de acuíferos, de pérdida de biodiversidad y de degradación ambiental, el Gobierno de la Región de Murcia pretende modificar la Ley 3/2020, la ley aprobada precisamente para recuperar y proteger el Mar Menor.
El manifiesto lo expresa con claridad: “No faltan leyes; falta cumplirlas y hacerlas cumplir”. Y resulta difícil no preguntarse qué sentido tiene modificar una legislación de protección cuando todavía estamos esperando que se cumplan muchas de las obligaciones que esa misma legislación establece.
¿De verdad la solución para un ecosistema enfermo consiste en rebajar sus mecanismos de protección?
¿De verdad debemos facilitar las cosas a quienes han incumplido las normas ambientales?
¿De verdad puede plantearse que quienes han contribuido al deterioro del Mar Menor reciban ayudas públicas como si nada hubiera ocurrido?
El propio manifiesto advierte de algo que debería resultar elemental: si contaminar sale barato, estamos enviando exactamente el mensaje contrario al que necesita nuestra laguna.
Y aquí nuestra opinión es clara.
El Gobierno regional no puede presentarse como el gran defensor del Mar Menor mientras pretende modificar una ley de protección y, al mismo tiempo, continúa sin resolver de raíz los problemas que están llevando nutrientes y contaminación hasta la laguna.
No basta con recoger biomasa. No basta con instalar filtros. No basta con construir infraestructuras para intentar contener aquello que nosotros mismos permitimos que llegue.
Hay que actuar sobre las causas.
Y, sobre todo, hay que cumplir y hacer cumplir la Ley 3/2020.
Porque el Mar Menor, además, no es solamente un espacio natural al que podamos proteger o desproteger según las circunstancias políticas o económicas de cada momento. Tiene personalidad jurídica y derechos propios reconocidos por la Ley 19/2022. El manifiesto recuerda también que aquella conquista nació de una Iniciativa Legislativa Popular respaldada por 639.826 firmas ciudadanas.
Es decir: la ciudadanía ya habló.
Y habló muy claro.
Por eso tiene sentido que, una vez más, personas de diferentes colectivos y sensibilidades se hayan echado a caminar juntas. Porque quizá no todos pensemos exactamente igual sobre las soluciones, pero hay algo que debería unirnos: queremos que el Mar Menor siga vivo.
Queremos agua limpia. Queremos acuíferos vivos. Queremos biodiversidad. Queremos volver a ver caballitos de mar, anguilas, chirretes, berberechos y cangrejos. Queremos poder respirar el olor a mar.
Y queremos que nuestros hijos, nuestros nietos y quienes vengan después puedan conocer un Mar Menor sano, no únicamente escuchar cómo era aquel Mar Menor que fuimos incapaces de conservar.
Y hubo también una vieja conocida que volvió a salir a la calle. Una pancarta que ya habíamos utilizado en 2023 y que parece conservar intacta toda su capacidad para provocar una sonrisa, una reflexión… o ambas cosas: “LOS PECES NO PUEDEN VOTAR, TÚ SÍ”.
La aporté a la marcha y fue, probablemente, uno de los elementos más fotografiados de la jornada. Al final del evento todas y todos posaron con ella y, casi sin pretenderlo, aquella vieja pancarta terminó convirtiéndose en una de las imágenes de la jornada.
Quizá porque su mensaje sigue teniendo la misma vigencia que cuando se hizo. El Mar Menor no vota. Los peces no votan. Los caballitos de mar tampoco. Pero quienes tenemos la capacidad de decidir quién gobierna y qué políticas queremos, sí.
La marcha terminó,
como siempre, pero la reivindicación continúa.
Y nuestro vídeo recoge precisamente esos momentos: la caminata, las personas que participaron y la lectura completa del manifiesto. Un manifiesto nacido del amor por nuestra laguna y de la preocupación por su futuro. Un sentimiento que, más allá de matices y diferencias, merece todo nuestro respeto.
Pero precisamente porque queremos al Mar Menor, no podemos conformarnos.
Antes de reformar la Ley 3/2020, cumplan la ley.
Y si quienes tienen la obligación de proteger el Mar Menor no lo hacen, tendrán que asumir también su parte de responsabilidad en la agonía de este ecosistema.
Porque el Mar Menor no necesita menos protección.
Necesita que, de una vez por todas, se cumpla la que ya tiene.
¡NI UN PASO ATRÁS!
¡JUSTICIA PARA EL MAR MENOR!



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