CUANDO LA HUMANIDAD SE QUEDA FUERA DEL PLENO


Por Manel Aparicio

El pasado jueves asistimos, una vez más, al Pleno de San Pedro del Pinatar llevando nuestros carteles para denunciar problemas que afectan a nuestros vecinos. Lo que no imaginábamos era que terminaríamos presenciando uno de los momentos más duros que recordamos en un salón de plenos.

Cuando llegó el turno de Ruegos y Preguntas, levantamos nuestros carteles, como hacemos habitualmente. En ese momento, dos vecinas que estaban sentadas detrás de nosotros nos dijeron que eran familiares de una de las chicas que acompañaban a Álvaro, el joven que perdió la vida en la tragedia de la caseta de socorrismo de El Mojón. Nos pidieron, con enorme respeto, que cuando tuviera la palabra el PSOE bajáramos los carteles porque su portavoz iba a intervenir sobre aquel asunto.

Llegado el momento, no lo dudamos ni un instante.

Nuestros carteles podían esperar.

El dolor de unas víctimas, no.

Lo que ocurrió a continuación es lo que recoge el vídeo que acompaña esta publicación.

José Lorenzo, portavoz del PSOE, dio voz a una madre que perdió a su hijo y a una joven que, con apenas quince años, vio morir a uno de sus mejores amigos y continúa sufriendo, cuatro años después, las secuelas psicológicas de aquella noche. Fueron palabras durísimas. No de enfrentamiento político. De dolor. Del dolor que ninguna sentencia puede borrar.

Después de leer aquellos testimonios, el portavoz recordó un hecho muy concreto.

En el Pleno de mayo de 2024, el alcalde se comprometió públicamente a ayudar, humanamente, a aquella familia.

Por eso le formuló una pregunta muy sencilla:

"¿Qué ha hecho usted, humanamente, por esta familia?"

En este vídeo hemos querido incorporar también aquel compromiso adquirido hace más de dos años, para que nadie tenga que creer la versión de nadie. Ahí están las imágenes. Ahí están las palabras. Cada cual puede comprobarlas por sí mismo.

Y llegó la respuesta del alcalde.

No respondió qué había hecho por la familia.

No explicó ninguna actuación.

No relató ningún contacto.

No habló de aquel compromiso.

En cambio, decidió poner en duda si quien formulaba la pregunta hablaba de corazón o estaba utilizando políticamente el sufrimiento de las víctimas.

Cada vecino que vea este vídeo podrá sacar sus propias conclusiones.

Nosotros ya hemos sacado las nuestras.

La política tiene sentido cuando mejora la vida de las personas. Y, cuando una familia pierde a un hijo y otra joven queda marcada para siempre por una tragedia que nunca debió ocurrir, lo mínimo que cabe esperar de cualquier responsable público es humanidad.

No se trataba de discutir una sentencia.

No se trataba de reabrir un procedimiento judicial.

No se trataba de buscar culpables en aquel momento.

Se trataba, simplemente, de responder a una pregunta:

¿Qué hizo el Ayuntamiento, humanamente, por esa familia después de comprometerse públicamente a ayudarla?

Esa pregunta quedó sin respuesta.

Y hay silencios que dicen mucho más que cualquier discurso.

A la familia de Álvaro, a sus amigos y a quienes siguen conviviendo con el dolor de aquella tragedia, solo podemos trasladarles nuestro respeto.

Porque las víctimas no pidieron privilegios.

Pidieron humanidad.

Y esa es una deuda que ningún pueblo debería permitirse ignorar.

A continuación, puedes ver el vídeo:

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