Las lecciones que quisieron robarnos
Libros, cómics y memoria para que las historias de nuestros mayores no vuelvan a caer en el olvido
«Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la Memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia. Y alguien escribe otros libros, da otra cultura e inventa otra historia; después, las personas comienzan a olvidar lentamente lo que son y lo que fueron». (Milan Kundera)
El salón de actos del Museo del Teatro Romano de Cartagena registró un magnífico aspecto para acoger la presentación de Lecciones Robadas. El cómic, una nueva iniciativa del proyecto Libros con Memoria, impulsado por el profesor de Historia Luis Vivas y nacido hace ya cinco años a partir de una experiencia educativa con alumnos de Secundaria.
La respuesta del público fue excelente. La sala se llenó y, durante casi dos horas, los asistentes pudieron comprobar que aquello que había comenzado con unos jóvenes entrevistando a sus abuelos se ha convertido con el tiempo en una auténtica red de profesores, antiguos alumnos, investigadores, dibujantes y asociaciones que comparten una misma convicción: las historias que no se transmiten terminan desapareciendo.
La presentación, organizada por la Asociación Memoria Histórica de Cartagena y el programa Cartagena Piensa, reunió a Luis Vivas, coordinador de Libros con Memoria; a Paco Alarcón, de la Asociación de Víctimas de Bebés Robados de Alicante; y a los dibujantes Juan Álvarez y Jorge Gómez, responsables del primer número de la colección Los cómics de la Casa de la Memoria, titulado La Niña Pasionaria.
De los abuelos al cómic
Luis Vivas recordó que todo comenzó con un sencillo proyecto escolar. La historia de dos tías de su abuela, asesinadas tras el golpe de Estado, fue uno de los detonantes que le llevaron a proponer a sus alumnos de cuarto de ESO que entrevistaran a sus mayores y rescataran sus recuerdos. Aquella experiencia acabaría dando lugar al libro Lecciones de nuestros abuelos y abuelas y, años después, a la asociación Libros con Memoria .
Con el paso del tiempo llegaría Lecciones Robadas. ¿Por qué perdimos la Memoria?, una obra coral elaborada con la participación de especialistas y testigos directos. Y cuando parecía que el proyecto había alcanzado su madurez, fueron precisamente los antiguos alumnos quienes propusieron un nuevo reto: transformar aquellas historias en un cómic para acercarlas a las generaciones más jóvenes .
La idea parecía imposible. Ninguno de ellos sabía dibujar. Sin embargo, la colaboración desinteresada de artistas y profesionales fue tejiendo una red que acabaría reuniendo a treinta y nueve guionistas, dibujantes y coloristas procedentes de distintos puntos de España, Francia y Argentina, dando forma a un volumen de más de doscientas páginas .
Todavía hoy, reconocía Luis Vivas, siguen sorprendidos de haber conseguido algo que al principio parecía inalcanzable.
Como las antiguas Misiones Pedagógicas
Uno de los momentos más interesantes de la intervención de Vivas llegó cuando comparó la labor de Libros con Memoria con las Misiones Pedagógicas de la Segunda República. Cinco años después de su nacimiento, son ellos quienes recorren pueblos y ciudades llevando sus libros, sus testimonios y sus experiencias allí donde son invitados .
No es una imagen exagerada. La presentación de Lecciones Robadas se está desarrollando por toda España y, según explicaron los participantes, la acogida está siendo extraordinaria.
Entre los objetivos del proyecto figura también conseguir que estos materiales lleguen a las aulas. De hecho, uno de los ponentes defendió que Lecciones Robadas debería formar parte de los recursos utilizados en la enseñanza de la Historia, convencido de que muchas de estas cuestiones siguen estando insuficientemente presentes en los currículos educativos .
Quizá una de las frases más reveladoras pronunciadas por Luis Vivas resumía esa necesidad de revisar el conocimiento heredado:
«Antes de
empezar a aprender, he tenido que empezar a desaprender»
La memoria dibujada
La segunda parte del acto estuvo dedicada al trabajo de los dibujantes Juan Álvarez y Jorge Gómez.
Lejos de limitarse a ilustrar textos ya escritos, ambos explicaron cómo se documentan y cómo realizan un auténtico trabajo de campo cuando deben trasladar una historia real al lenguaje de las viñetas. Recordaron, por ejemplo, las conversaciones mantenidas con familiares de la protagonista de La Niña Pasionaria, una superviviente de la Desbandá, cuyo testimonio pudo llegar hasta ellos gracias a la transmisión familiar .
Escuchándoles, resultaba evidente que el cómic histórico exige mucho más que talento artístico. Requiere escuchar, preguntar y comprender para convertir los recuerdos en imágenes capaces de emocionar y de transmitir conocimiento.
El primer número de la colección Los cómics de la Casa de la Memoria, precisamente La Niña Pasionaria, fue regalado por Juan Álvarez y Jorge Gómez a todos los asistentes, un gesto que fue recibido con gratitud por el público.
Los bebés robados, una herida todavía abierta
Paco Alarcón aportó una dimensión especialmente emotiva a la jornada.
Como representante de la Asociación de Víctimas de Bebés Robados de Alicante, explicó la importancia de incorporar estas historias al relato de la memoria democrática y recordó que las personas afectadas continúan buscando la verdad y el reencuentro con sus orígenes .
Relató algunos casos de exhumaciones y de investigaciones que han permitido desmontar versiones oficiales y reiteró que muchas personas adoptadas se encuentran con documentación falsa que dificulta enormemente cualquier búsqueda .
Por ello insistió en la necesidad de seguir difundiendo estas historias, porque el encuentro entre quienes buscan a sus familiares y quienes desconocen sus verdaderos orígenes sólo puede producirse si ambas partes saben que esa realidad existió .
Mucho más que una presentación
Pero quizá lo más hermoso de la tarde no estuvo únicamente sobre la mesa.
Antes del acto hubo tiempo para las conversaciones relajadas, las risas y las anécdotas compartidas. Después, ya apagados los micrófonos, continuaron las charlas en la calle. Luis Vivas mostró un sincero interés por la difusión del encuentro y no dudó en facilitar sus perfiles en redes sociales para poder compartir posteriormente las grabaciones. Jorge Gómez prolongó la conversación durante un buen rato. Y Juan Álvarez, con una cercanía que hacía pensar en una amistad de muchos años, convirtió un simple refresco previo en uno de esos encuentros agradables que dejan un buen recuerdo.
Pequeños detalles que ayudan a comprender el espíritu con el que se desarrolla este proyecto: colaboración, generosidad y voluntad de compartir.
Porque eso es, en el fondo, Libros con Memoria.
Un profesor de Historia, veintiún alumnos, decenas de colaboradores, un puñado de dibujantes y muchas personas empeñadas en una tarea sencilla y a la vez inmensa: impedir que determinadas historias vuelvan a perderse.
Y mientras las notas de Los olvidados, de Pedro Pastor, sonaban antes del inicio del acto, uno no podía dejar de pensar que quizá exista una hermosa justicia poética en todo ello.
Porque frente al olvido siempre habrá alguien dispuesto a preguntar.
Y alguien dispuesto a contar.
Puedes ver el vídeo del acto completo a continuación:




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