Jornada Especial Palestina 1/3: El vínculo entre ICL y la ocupación de Palestina


 Por Manel Aparicio

La Jornada Especial Palestina celebrada el pasado sábado, 23 de mayo, en La Cítrica, en Puente Tocinos, reunió durante todo el día actividades culturales, talleres, música y espacios de reflexión centrados en Palestina. Esta serie de publicaciones recoge parte de aquel encuentro, dividido en tres momentos: la charla sobre el boicot a ICL organizada por BDS Murcia, la mesa redonda sobre arte y memoria palestina y, finalmente, los talleres y expresiones culturales que integraron la jornada.

La primera charla de la tarde puso el foco sobre una empresa poco conocida para gran parte de la población, pero profundamente vinculada a la economía agrícola del Estado español y, especialmente, del sureste peninsular: ICL Group, multinacional israelí dedicada principalmente a la extracción de minerales y la producción de fertilizantes.

Durante la charla, de algo más de media hora, BDS Murcia y Extinction Rebellion expusieron la relación entre esta empresa y las políticas de ocupación israelíes sobre territorio palestino, así como su implantación empresarial en la Región de Murcia y el puerto de Cartagena.

El movimiento BDS —Boicot, Desinversiones y Sanciones— nació en 2005 impulsado por la sociedad civil palestina como estrategia de resistencia no violenta inspirada en la campaña internacional contra el apartheid sudafricano. Su objetivo es señalar y presionar a empresas e instituciones que, directa o indirectamente, sostienen económica o políticamente la ocupación israelí.

En ese marco aparece ICL, siglas de Israel Chemicals Ltd., una de las mayores compañías químicas y de fertilizantes del mundo. En la charla se explicó cómo la empresa opera históricamente sobre recursos naturales situados en torno al Mar Muerto, una zona atravesada por décadas de ocupación y control territorial.

Según denunciaron los ponentes, la compañía mantiene una estrecha relación con el Estado israelí desde sus orígenes en los años treinta, cuando comenzó la explotación industrial de minerales en Palestina bajo mandato británico. Décadas después, la empresa continúa siendo uno de los grandes pilares económicos de Israel y mantiene una importante capacidad exportadora internacional.

Uno de los aspectos más relevantes de la charla fue precisamente aterrizar esa realidad global en el contexto local murciano.

ICL Iberia posee una fuerte presencia en la Región de Murcia a través de distintas filiales y empresas vinculadas al negocio de fertilizantes y distribución agrícola. Entre ellas destaca la planta situada en Totana, heredera de la antigua empresa Fuentes Fertilizantes, además de la actividad logística y portuaria desarrollada en Cartagena.

Según explicaron los activistas, buena parte de las materias primas llegan por vía marítima desde Israel al puerto cartagenero, donde posteriormente son procesadas y distribuidas hacia distintos puntos del Estado.


La denuncia no se limitó únicamente al conflicto palestino. También se abordaron los impactos ambientales asociados al modelo extractivo y químico de la compañía. Durante la charla se mencionaron las explotaciones mineras de ICL en Cataluña, especialmente en Súria y Sallent, donde desde hace años colectivos ecologistas denuncian la acumulación masiva de residuos salinos y la contaminación de acuíferos.

La cuestión agrícola apareció constantemente como telón de fondo. Murcia, convertida desde hace décadas en uno de los grandes centros de agricultura intensiva europea, consume enormes cantidades de fertilizantes químicos. Y aunque gran parte de la ciudadanía desconozca el origen de esos productos, la charla insistió en que las cadenas económicas que sostienen determinados modelos de producción también tienen consecuencias políticas y humanas.

Uno de los momentos más duros llegó al abordar el fósforo blanco, un compuesto incendiario cuyo uso contra población civil está prohibido por el derecho internacional. Los ponentes señalaron informes que relacionan a filiales de ICL con la producción de componentes utilizados posteriormente en armamento militar.

Más allá de los datos concretos, el mensaje central de la charla giró alrededor de una idea sencilla: la ocupación no se sostiene únicamente con armas, sino también mediante redes empresariales, comercio internacional, puertos, universidades y financiación económica.

En ese sentido, los colectivos organizadores insistieron en que la campaña de boicot no busca señalar a trabajadores individuales ni culpabilizar a quienes dependen laboralmente de estas empresas, sino abrir un debate público sobre las responsabilidades éticas de determinados modelos económicos.

También se denunció la colaboración existente entre la Universidad Politécnica de Cartagena y la empresa mediante programas de financiación vinculados a la Escuela de Agrónomos, algo que los activistas consideran incompatible con la situación actual en Palestina.

La charla concluyó apelando a la organización social, la información pública y la necesidad de construir redes de solidaridad internacional desde lo local. Porque, como se repitió varias veces durante la intervención, Palestina no es únicamente un conflicto lejano retransmitido a través de una pantalla: también atraviesa puertos, mercados, fertilizantes y relaciones comerciales presentes en nuestra vida cotidiana.

Fuentes y referencias:

Movimiento BDS: https://bdsmovement.net/es
— Informes de Naciones Unidas sobre el uso de fósforo blanco en Gaza y Líbano.
— Información corporativa y financiera de ICL Group: https://www.icl-group.com/
— Denuncias ecologistas sobre las minas de Sallent y Súria: colectivos vecinales y plataformas ambientales catalanas.

Puedes ver, en el siguiente vídeo, la charla completa:


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