Contra el genocidio en Palestina. La voz incómoda de Manu Pineda
Por Manel Aparicio
Mientras Gaza es arrasada, mientras miles de personas son asesinadas bajo las bombas, mientras el hambre y el miedo se convierten en armas de guerra, Europa habla de “moderación”. O calla. O justifica lo injustificable.
En medio de ese silencio cómplice hay voces que no se resignan. Voces que incomodan porque dicen lo que muchos prefieren no escuchar. Una de ellas es la de Manu Pineda.
Manu Pineda no viene de despachos ni de élites. Es soldador ferroviario de RENFE, militante obrero, militante del Partido Comunista de España, de Izquierda Unida y de CCOO. Fue diputado del Parlamento Europeo y delegado para las relaciones con Palestina entre 2019 y 2024. Pero, por encima de cualquier cargo, ha sido coherente. Y en estos tiempos, la coherencia se paga cara.
Hablar hoy de Palestina no es hablar de un conflicto
lejano ni complejo. Es hablar de un pueblo sometido a una ocupación
colonial, a un sistema de apartheid y, en estos momentos, a un
genocidio retransmitido en directo.
No se trata de errores. No se trata de excesos. No se trata de “daños
colaterales”.
Se trata de miles de civiles asesinados, de
hospitales y escuelas bombardeados, de barrios enteros borrados del
mapa, de niños y niñas condenados al hambre y a la muerte.
Manu Pineda ha denunciado esta realidad allí donde más molesta: dentro de las instituciones europeas. Por eso fue atacado, silenciado y sancionado. En una ocasión, incluso se le prohibió el acceso al pleno del Parlamento Europeo por vestir un pañuelo palestino. No era un símbolo de odio. Era un símbolo de solidaridad. Y eso, para muchos, resulta intolerable.
El mensaje fue claro: defender los derechos del pueblo palestino tiene un precio. Pero también dejó algo aún más claro: el problema nunca ha sido el pañuelo, sino lo que representa. La negativa a blanquear un crimen. La negativa a mirar hacia otro lado.
Hablar de genocidio en Palestina no es una postura ideológica extrema. Es llamar a las cosas por su nombre. Israel ocupa, coloniza y bombardea. Estados Unidos financia y arma. La Unión Europea ampara con su silencio y su doble moral. Y mientras tanto, la vida palestina sigue siendo tratada como prescindible.
Estas charlas no son discursos cómodos. Son testimonios políticos y humanos de alguien que ha pisado Palestina, que ha escuchado a sus gentes y que se ha negado a convertir su sufrimiento en una nota a pie de página. Son una denuncia del colonialismo, del racismo y de la deshumanización. Y son, también, una llamada a posicionarse.
Porque ante un genocidio no cabe la
neutralidad.
Porque el silencio también mata.
Porque callar es
tomar partido por el opresor.
Difundir estos vídeos no es un gesto simbólico. Es un acto de responsabilidad. Es decir, alto y claro, que no aceptamos que este crimen se cometa en nuestro nombre. Que la vida del pueblo palestino importa. Que la dignidad no se negocia.
Palestina no necesita compasión. Necesita justicia. Y necesita voces que no se apaguen.
A continuación se indican los enlaces a las charlas completas, para quienes deseen profundizar en las intervenciones íntegras de Manu Pineda.
Charla en Molina de Segura: https://youtu.be/RneZUqxMcWk
Charla en Totana: https://youtu.be/rSULpubkSco
Charla en Murcia: https://youtu.be/AJo6GAoWlAw


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