Archena vuelve a alzar la voz por Palestina en una nueva concentración ciudadana
Por Manel Aparicio
Este pasado domingo, la Plaza 1º de Mayo de Archena volvió a convertirse en un espacio de denuncia, memoria y solidaridad con el pueblo palestino. Cerca de medio centenar de personas se dieron cita en una nueva concentración por una Palestina libre, una convocatoria que se repite ya de forma sostenida cada primer domingo de mes y que va consolidándose como un punto de encuentro para la conciencia colectiva del municipio.
El acto, organizado por colectivos sociales y vecinales, se desarrolló en un ambiente de respeto y compromiso. Tras la lectura de un manifiesto en defensa de los derechos del pueblo palestino y contra la violencia sistemática que sufre, se abrió el micrófono para que las personas asistentes pudieran compartir reflexiones, denuncias y palabras de apoyo.
Uno de los momentos más intensos de la jornada llegó con la intervención de un vecino que, a través de un discurso firme y emotivo, logró conectar con el público presente. Su alegato, que comenzaba con un contundente “¡Que se escuche alto y claro!”, fue creciendo en intensidad hasta desembocar en un cierre coreado por los asistentes, que respondieron al unísono en sus últimas líneas, convirtiendo la palabra en un acto colectivo de resistencia.
Más allá de los discursos, la concentración fue también un espacio de encuentro entre vecinos y vecinas comprometidos, reforzando la importancia de mantener viva la movilización social frente a las injusticias globales.
Romper el silencio frente a la barbarie
Lo que está ocurriendo en Palestina no admite eufemismos ni equidistancias. No es un conflicto entre iguales, ni una disputa lejana: es la constatación diaria de una violencia estructural que se ejerce sobre un pueblo que lucha por su existencia.
Frente a ello, el silencio institucional y la tibieza política resultan insoportables. Mientras se suceden las imágenes de destrucción, muerte y desplazamiento, quienes tienen capacidad de actuar siguen optando por discursos vacíos y gestos insuficientes.
Por eso, concentraciones como la de Archena son más necesarias que nunca. Porque rompen la normalización del horror. Porque recuerdan que la solidaridad no es un gesto simbólico, sino una toma de posición. Y porque demuestran que, incluso desde lo local, es posible plantar cara a la injusticia global.
Alzar la voz no detiene bombas, pero sí combate el olvido. Y hoy, más que nunca, no podemos permitirnos olvidar.
Puedes ver el manifiesto y micro abierto, en el siguiente vídeo:

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