El Abrazo al Agua: cuando nuestras manos se unen para defender la vida
Por Manel Aparicio
Antes que nada, debo pedir disculpas por mi tardanza a las compañeras y compañeros que siguen luchando por el Mar Menor. Sé que esta crónica llega cuando ya estamos a las puertas del nuevo Abrazo al Agua, que mañana, 8 de agosto, volverá a unir nuestras manos en defensa de nuestros ecosistemas acuáticos.
Pero quienes me conocen saben que Por un Pueblo Digno no pretende competir con otros medios por publicar la primera o la mejor noticia. A mí me gusta considerarme —aunque quizá el término me venga demasiado grande— un documentalista. He creado este espacio, sobre todo, como un lugar donde conservar documentos escritos y audiovisuales de aquellos acontecimientos a los que asisto, para que lo ocurrido no se pierda con el paso del tiempo.
Hace ya algún tiempo que tuve que cambiar mi manera de participar en las movilizaciones. Dejé de llevar pancartas y carteles y decidí quedarme detrás de una cámara. No porque haya dejado de sentir como propias las luchas en las que participo, sino porque encontré una nueva manera de formar parte de ellas: dejando constancia de lo que ocurre para que nuestra memoria colectiva no desaparezca.
Yo no acudo a estos acontecimientos persiguiendo una noticia, distante de aquello que se reivindica, ni pretendo indicar a quienes participan qué deben hacer o decir. Intento, simplemente, captar lo que sucede a mi alrededor. Guardarlo. Documentarlo. Y permitir que, aunque pasen los años, quien quiera pueda volver a mirar y recordar.
Y quizá por eso esta jornada tuvo para mí algo especial.
Hacía algún tiempo que no coincidía con muchas de mis compañeras y compañeros del colectivo que trabaja por la defensa del Mar Menor y tenía ganas de volver a encontrarme con ellos. Volver a compartir un espacio de lucha, volver a escuchar las voces de quienes llevan tantos años defendiendo nuestra laguna y sentir nuevamente que seguimos caminando juntos fue, sinceramente, reconfortante.
Aunque, eso sí, no podía faltar algún pequeño inconveniente para recordarme que grabar determinados actos tiene sus riesgos... 😂
Pero incluso con algún que otro personaje empeñado en convertirse involuntariamente en protagonista de mis grabaciones, conseguí sacar adelante un vídeo que, sinceramente, me ha dejado muy satisfecho.
Un abrazo que es mucho más que un gesto
El pasado martes, 4 de agosto, la Plaza del Espejo de Los Alcázares acogió la presentación de la nueva edición del Abrazo al Agua, una movilización internacional que este año alcanza su quinta edición, mientras que el Abrazo al Mar Menor celebra ya su sexta convocatoria.
La convocatoria del 8 de agosto reunirá a 53 ecosistemas acuáticos y 117 colectivos y asociaciones, con cadenas humanas que recorrerán distintos puntos del Mar Menor y de la Región de Murcia.
Pero detrás de esas cifras hay algo mucho más importante: una ciudadanía que se niega a aceptar que la destrucción de nuestros ecosistemas sea algo inevitable.
Durante la lectura del manifiesto se recordó algo tan sencillo como esencial: el agua es vida y su defensa es responsabilidad de todas y todos. “Porque cuando el agua enferma, no enferma solamente el agua. Enferman también la tierra, la biodiversidad y las personas.”
Y esa idea adquiere una dimensión especial cuando hablamos del Mar Menor.
“Un mar pequeño en tamaño, pero inmenso en dignidad. Un ecosistema único que lleva demasiados años soportando abandono, contaminación, intereses económicos e impunidad.
Un mar que nos ha dado muchísimo y al que durante demasiado tiempo hemos devuelto demasiado poco.”
El Mar Menor tiene derechos
Uno de los aspectos fundamentales que se recordó durante la rueda de prensa fue la importancia de la Ley 19/2022, que reconoció al Mar Menor personalidad jurídica y derechos propios, convirtiéndolo en el primer ecosistema acuático de Europa en alcanzar ese reconocimiento.
Fue una conquista histórica de la ciudadanía.
Porque significó algo más que aprobar una ley: significó reconocer que la naturaleza no puede seguir siendo contemplada únicamente como un recurso del que podemos disponer a nuestro antojo.
Pero los derechos escritos sobre el papel sirven de poco si después no se cumplen.
Y ese fue uno de los mensajes más contundentes del manifiesto: los derechos solo tienen sentido cuando se respetan.
“Mientras continúen los vertidos contaminantes, mientras continúen las agresiones a la laguna y mientras quienes tienen la obligación de protegerla sigan sin actuar” con la contundencia necesaria, la batalla continuará abierta.
Por eso se exigió “el cumplimiento íntegro de las leyes que protegen al Mar Menor, el fin de los vertidos y de las actividades contaminantes y los recursos necesarios para recuperar definitivamente la laguna.”
Y también algo que debería ser de sentido común: “valentía política y responsabilidad institucional.”
Defender el Mar Menor es defender todas las aguas
El Abrazo al Agua no pretende quedarse únicamente en el Mar Menor.
Porque un río contaminado, un acuífero sobreexplotado, una laguna degradada o un océano enfermo forman parte de un mismo problema.
Por eso el mensaje que se escuchó el martes trasciende nuestras fronteras y nuestra propia laguna.
“Defender el Mar Menor es defender todas las aguas del planeta.
Es defender nuestros manantiales, nuestros ríos, nuestros lagos, nuestros mares, nuestros océanos y nuestros acuíferos.”
Es defender la biodiversidad.
Es defender la vida.
Y es defender también el futuro de quienes todavía no están aquí para exigirnos que lo hagamos.
Durante la lectura del manifiesto, Tere Conesa recordó que “este abrazo es también un compromiso y una promesa: volver, alzar la voz y continuar exigiendo justicia para el Mar Menor mientras siga herido.”
Me quedo especialmente con una de las frases finales:
«Todas las aguas, la misma agua. Todos los mares, el mismo mar.»
Y quizá ahí esté precisamente el verdadero significado de este abrazo.
Mañana volveremos a unir nuestras manos.
No será solamente un gesto simbólico.
Será nuestra manera de decir que seguimos aquí.
Que no nos hemos olvidado.
Que no aceptamos la destrucción de aquello que pertenece a todos.
Que queremos un Mar Menor vivo.
Y que mientras haya quienes quieran defenderlo, seguiremos abrazándolo.
Puedes escuchar el manifiesto en el siguiente vídeo:


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