Los Alcázares no se rinde: cuando reclamar la sanidad también es defender la dignidad de un pueblo
Los Alcázares, 13 de agosto de 2026
Hay reivindicaciones que nacen de una necesidad concreta y otras que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una cuestión de dignidad. La reclamación de un servicio de Urgencias 24 horas en Los Alcázares pertenece ya a esa segunda categoría.
Porque no es nueva. No comenzó este jueves. Tampoco comenzó el año pasado. Lleva años sobre la mesa y, como recordó el alcalde de Los Alcázares durante la concentración, desde 2019 se han sucedido las reuniones con distintos responsables de la Consejería de Sanidad sin que la respuesta haya cambiado sustancialmente. Lo que sí ha cambiado es el municipio.
En 2019 eran unos 17.000 los vecinos empadronados. Hoy son más de 22.000. Y durante los meses de verano la población puede multiplicarse hasta alcanzar entre 80.000 y 90.000 personas. Es una realidad demográfica que estuvo muy presente durante la concentración y que los profesionales sanitarios que intervinieron utilizaron para defender la necesidad de recuperar una atención continuada.
Pero las cifras, por importantes que sean, no explican por sí solas por qué una reivindicación sanitaria sigue llevando a la gente a la calle año tras año.
Para entenderlo hay que escuchar a quienes viven el problema.
Una reivindicación que no se apaga
La concentración volvió a reunir a vecinos, profesionales sanitarios, antiguos trabajadores de la sanidad y representantes sociales. Una movilización que, lejos de perder fuerza por el paso del tiempo, mantiene una presencia ciudadana considerable. La reclamación es sencilla de explicar: que Los Alcázares vuelva a disponer de un servicio de Urgencias presencial durante las 24 horas.
La situación actual obliga, cuando el centro de salud deja de prestar atención urgente por la tarde, a desplazarse a otros municipios o al Hospital Los Arcos. La Consejería de Salud sostiene que la atención está cubierta mediante una unidad móvil medicalizada operativa las 24 horas y otros dispositivos próximos. Los vecinos, sin embargo, consideran que esos recursos no sustituyen a disponer de unas Urgencias en su propio municipio.
Y ahí aparece una cuestión que va mucho más allá de la comodidad.
¿Qué ocurre con una persona mayor que vive sola? ¿Con quien no dispone de vehículo? ¿Con una familia que tiene que decidir, en mitad de una situación de urgencia, hacia dónde desplazarse? ¿Qué ocurre cuando las carreteras y los servicios sanitarios de los municipios próximos soportan además una presión asistencial especialmente elevada durante el verano?
Durante el acto se escucharon precisamente testimonios de vecinos que han tenido que desplazarse por problemas que consideran que deberían poder resolverse en su propio municipio. Como mostramos en nuestro vídeo, puede verse, entre otros, el relato de una vecina que tuvo que acudir a Los Arcos por un fuerte dolor de oído y permaneció allí siete horas esperando atención, así como el de una madre que recordó los desplazamientos a San Javier durante las crisis respiratorias de su hijo.
No son estadísticas.
Son personas.
Un alcalde que aquel día no parecía dispuesto a conformarse
Y en medio de esa reivindicación estuvo Mario.
No como alguien que acudía simplemente a cumplir con el protocolo institucional de una concentración organizada por el Ayuntamiento. No como quien pronuncia unas palabras, agradece la asistencia y da por terminado el acto.
Aquella tarde, al menos desde el lugar desde el que yo lo estaba viendo, apareció otra dimensión del alcalde de Los Alcázares.
La del político que entiende que ha sido elegido para defender los intereses de sus vecinos y que, cuando considera que una reivindicación es justa, está dispuesto a ponerse delante y continuar empujando.
Su discurso comenzó con un gesto significativo: pidió que le acompañara toda la corporación municipal, porque, según explicó, todos los grupos políticos del Ayuntamiento comparten la exigencia de un centro de salud 24 horas. «No hay diferencias de color», vino a decir. Es una cuestión de derecho y de necesidad.
Después recordó el camino recorrido desde 2019.
Primero fue la falta de población suficiente. Entonces había unos 17.000 vecinos empadronados. Ahora son más de 22.000.
Ya no sirve aquella excusa.
Después aparece la falta de médicos.
Y ahí Mario lanzó una pregunta incómoda: si no hay médicos para Los Alcázares, ¿cómo se explica que se anuncien nuevos centros sanitarios en municipios próximos?
Su conclusión fue dura: habló de abandono y desidia sanitaria hacia el municipio.
Pero fue cuando dejó de hablar de cifras y empezó a hablar de personas cuando el discurso adquirió toda su fuerza.
Contó el caso de una familia que le había escrito durante los días anteriores. El padre estaba trabajando cuando su mujer enfermó. Acudieron al centro de salud de Los Alcázares alrededor de las doce y media. Había cola. La espera hizo que pasaran las tres de la tarde. Y cuando llegó el momento de atenderles, al comprobar que en el DNI figuraba Los Alcázares, fueron enviados a San Javier.
«Eso no es justo ni para ellos ni para nadie», afirmó.
Y cuesta encontrar una forma más sencilla de explicar el problema.
No están pidiendo un lujo
Mario utilizó entonces una comparación que resume perfectamente el espíritu de la reivindicación.
No estaban pidiendo un pabellón polideportivo.
No estaban pidiendo algo accesorio.
Estaban pidiendo algo tan básico como la educación o la sanidad.
Porque un municipio puede crecer en población, en servicios y en calidad de vida, pero hay determinados derechos que no deberían depender del tamaño de una localidad ni de la hora que marque el reloj.
La asistencia sanitaria es uno de ellos.
Y Los Alcázares ha demostrado que tiene capacidad para crecer.
Lo que reclama ahora es que sus servicios sanitarios crezcan con él.
Durante la concentración también se puso sobre la mesa otra cuestión: la posibilidad de ampliar las instalaciones actuales para convertirlas en un centro con capacidad para prestar atención 24 horas. Mario recordó que incluso hubo inversiones contempladas en presupuestos regionales para mejorar el centro de salud que finalmente, según denunció, no llegaron a ejecutarse.
Por eso su mensaje no fue el de quien está dispuesto a esperar tranquilamente una solución.
Fue el contrario.
«No decaigáis»
Hay momentos en una reivindicación larga en los que el cansancio puede convertirse en el principal enemigo.
Años reclamando.
Años reuniéndose.
Años escuchando explicaciones.
Años volviendo a salir a la calle.
Y precisamente por eso Mario pidió a los vecinos que no decayeran.
Que siguieran manifestándose.
Que siguieran concentrándose.
Que siguieran hablando del problema en sus barrios, en sus calles, en sus bares.
Y lanzó un mensaje especialmente significativo a quienes no habían acudido aquella tarde: que se lo dijeran a sus vecinos, que la próxima vez no faltaran, porque los necesitaban.
«Si nos rendimos, nunca lo vamos a conseguir», les dijo.
Puede parecer una frase más dentro de un discurso político.
Pero no lo es.
Porque una reivindicación que lleva tantos años en la calle necesita precisamente eso: que la gente no termine aceptando como normal aquello que inicialmente consideraba injusto.
También hay pequeños gestos
Y mientras todo esto sucedía, yo hacía mi trabajo.
Cámara en mano, intentando encontrar los mejores encuadres, como tantas otras veces.
Y también observando.
Porque hay cosas que no aparecen en una nota de prensa ni en una grabación. Pequeños gestos que dicen bastante sobre cómo se desarrolla un acto cuando quienes están trabajando entienden que no están solos.
Esta vez percibí algo que me llamó especialmente la atención: el respeto por el espacio de los demás.
Compañeros de otros medios teniendo en cuenta dónde estaba situado cada uno. Personas procurando no tapar un encuadre. Una reportera que, cuando necesitaba pasar de un lado a otro, lo hacía por detrás de mí para no meterse en el plano.
Puede parecer una tontería.
No lo es.
Es simplemente educación. Y también profesionalidad.
Quizá porque todos sabemos que estamos allí para hacer lo mismo: contar lo que está ocurriendo.
Y, en mi caso, intentar que las imágenes también lo cuenten.
Una concentración más, pero no una reivindicación más
Los Alcázares volvió a salir a la calle este 13 de agosto.
Y quizá lo más importante de todo sea precisamente eso: que haya tenido que volver a hacerlo.
La Consejería de Salud sostiene que la atención urgente está garantizada mediante los dispositivos existentes. Los vecinos sostienen que eso no responde a lo que llevan años reclamando: disponer de unas Urgencias presenciales 24 horas en su propio municipio.
Entre ambas posiciones hay una diferencia fundamental.
Para unos, hay recursos sanitarios suficientes para garantizar la asistencia.
Para quienes viven aquí, hay situaciones en las que tener que salir del municipio no es una solución.
Y mientras esa diferencia siga existiendo, la reivindicación continuará.
Mario terminó su intervención como la había comenzado: hablando de todos.
De los hijos.
De las hermanas.
De las familias.
De los abuelos.
De todos los vecinos y vecinas, sin distinción.
Y dejó una frase que quizá sea la mejor manera de resumir lo ocurrido aquella tarde:
El centro de salud 24 horas no es un lujo. Es una necesidad.
Por eso Los Alcázares volvió a salir a la calle.
Y por eso, probablemente, tendrá que volver a hacerlo.
Porque hay reivindicaciones que desaparecen cuando dejan de tener sentido.
Y hay otras que, mientras no sean atendidas, tienen una obligación mucho más sencilla:
no rendirse.
Puedes ver el acto completo en el siguiente vídeo:





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