Carta abierta a su Ilustrísimo Señor Don Pedro Javier Sánchez Aznar, alcalde de San Pedro del Pinatar


Sobre Ceuta, España, los “caballos de Troya”, la “Sanchidad” y alguna que otra contradicción

A su Ilustrísimo Señor Don Pedro Javier Sánchez Aznar, alcalde de San Pedro del Pinatar, elegido por la gracia de Dios, la de los dioses del Olimpo, el dedito infalible de la Santa Madre Iglesia y… la dimisión de la anterior alcaldesa.

Pero antes de entrar en materia, creemos conveniente que sean sus propias palabras las que hablen. Esta es la intervención del alcalde en el Pleno. Después, las analizamos.

Estimado señor alcalde:

Permítame que, después de escuchar su intervención en el último Pleno municipal, me tome la libertad de dirigirle esta carta abierta.

No pretendo discutir aquí su derecho a tener una opinión política sobre lo sucedido en Ceuta. Faltaría más. Usted, como cualquier ciudadano, tiene derecho a defender sus ideas, a criticar al Gobierno de España y a expresar su preocupación por lo que sucede en cualquier parte de nuestro país.

Pero existe una pequeña diferencia entre expresar una opinión en una conversación privada y hacerlo desde la tribuna de un Pleno municipal, ocupando el cargo de alcalde de San Pedro del Pinatar.

Porque usted no es solamente el alcalde de quienes votan al Partido Popular. Es el alcalde de todos los vecinos y vecinas de este municipio. También de quienes no pensamos como usted. También de quienes no votamos lo que usted vota. Y también de quienes, sencillamente, pensamos que algunas de sus afirmaciones merecen una explicación.

Por eso vamos a repasarlas.

Sin insultos.

Sin gritos.

Sin “Sanchidades”.

Simplemente, preguntando.

Era una concentración sin ideología”

Dice usted en el Pleno que las concentraciones celebradas en apoyo a Ceuta fueron “sin ideología”, que eran concentraciones de apoyo “a Ceuta y a España”.

Permítame una primera pregunta, señor alcalde:

¿Qué entiende usted exactamente por una concentración sin ideología?

Porque, mientras usted la define de esa manera, en las imágenes difundidas por diferentes medios de comunicación, en diferentes ciudades del país, pudieron escucharse consignas como “musulmán quien no bote” o el reiterado “Pedro Sánchez, hijo de puta”.

¿De verdad considera usted que esas expresiones son compatibles con una concentración “sin ideología”?

Y no estamos hablando de que usted pronunciara esas consignas. No se las atribuimos. Estamos hablando de lo que ocurrió públicamente en torno a aquella movilización y de lo que cualquiera pudo ver y escuchar en las informaciones difundidas por televisión.

Por eso la pregunta es sencilla:

¿Dónde termina, para usted, la defensa de Ceuta y dónde empieza la utilización política de Ceuta?

Porque una cosa es defender la integridad territorial de España —algo que nadie cuestiona desde posiciones democráticas— y otra muy diferente es utilizar un problema complejo para convertirlo en un arma arrojadiza contra el adversario político.

Apoyo a Ceuta y a España”

Usted insiste en que aquello era un acto de apoyo “a Ceuta y a España”.

Muy bien.

Pero aquí aparece una segunda pregunta que quizá merezca la pena hacerse:

Cuando usted dice que apoya a Ceuta, ¿se refiere al territorio o también a las personas que viven en él?

Porque Ceuta no es solamente una frontera, una bandera, un mapa o un trozo de territorio español.

Ceuta son sus ciudadanos y ciudadanas.

Todos.

También los musulmanes.

También quienes tienen ascendencia marroquí.

También quienes practican el islam.

También quienes quizá no piensan como usted.

La propia Ciudad Autónoma reconoce institucionalmente el carácter plural y multicultural de Ceuta, y su presidente ha insistido en 2026 en presentar la ciudad como un espacio de diversidad, convivencia y encuentro entre comunidades.

Por eso, señor alcalde, permítame formularle la pregunta de manera todavía más sencilla:

¿Defendemos Ceuta porque es española o defendemos también a todos los ceutíes porque son ciudadanos españoles?

Porque no es exactamente lo mismo.

Y si realmente hablamos de defender a Ceuta, deberíamos recordar que una parte muy importante de sus habitantes es musulmana.

¿También los defendemos a ellos?

¿O solamente defendemos a la Ceuta que encaja en una determinada idea de España?

¿“Caballos de Troya”?

Hay otra frase de su intervención que merece detenerse un momento.

Usted afirma que lo que está sucediendo tiene mucho que ver con Marruecos y califica a determinadas personas que están allí como “caballo de Troya”, diciendo que están “minando” a los ciudadanos que viven en Ceuta.

Señor alcalde:

¿A quiénes se refiere exactamente?

Porque una cosa es denunciar una política del Gobierno marroquí, una cuestión fronteriza o cualquier problema relacionado con la inmigración.

Y otra es utilizar una metáfora como “caballo de Troya” para referirse a personas.

Las palabras importan.

Especialmente cuando las pronuncia un alcalde.

Y más todavía cuando hablamos de una ciudad como Ceuta, donde conviven desde hace generaciones personas de diferentes culturas y religiones.

Ahí es donde está una persona demostrando su apoyo”

Después, refiriéndose al alcalde de Los Alcázares, usted afirma:

Ahí es donde está una persona demostrando su apoyo.”

Pues bien, señor alcalde:

¿Qué clase de apoyo considera usted que estaba demostrando?

Porque apoyar a Ceuta puede significar muchas cosas.

Puede significar defender su españolidad.

Puede significar reclamar una política fronteriza determinada.

Puede significar solidarizarse con los ciudadanos que viven allí.

Puede significar reclamar al Gobierno que actúe de una determinada manera.

Pero también puede significar, y esto quizá sea lo más importante, defender la convivencia y rechazar cualquier forma de racismo o xenofobia.

¿Dónde coloca usted esa defensa?

Porque cuando alguna concentración que supuestamente carece de ideología acaba acompañada de determinadas consignas contra los musulmanes, creo que tenemos derecho a preguntarnos qué clase de apoyo estamos celebrando.

Vuestra Sanchidad”

Y llegamos a una de las expresiones que más llaman la atención de su intervención.

Usted se refiere al presidente del Gobierno como “vuestra Sanchidad”.

Señor alcalde, puede usted estar en las antípodas políticas de Pedro Sánchez.

Puede criticarlo todo lo que considere oportuno.

Puede considerar que su Gobierno se equivoca.

Puede considerar que su actuación en Ceuta es nefasta.

Puede incluso pedir su dimisión.

Todo eso forma parte del legítimo debate político.

Pero usted no estaba hablando desde una terraza tomando un café con sus amigos.

Estaba hablando como alcalde de San Pedro del Pinatar en un Pleno municipal.

Y por eso le preguntamos:

¿Le parece apropiado que un alcalde utilice expresiones como “vuestra Sanchidad” para referirse al presidente del Gobierno?

¿No cree que un cargo institucional debe estar por encima de determinadas expresiones, aunque el personaje al que se dirijan no sea santo de su devoción?

Y una pregunta más:

¿Sería usted capaz de pedir disculpas a aquellos vecinos y vecinas que, independientemente de su opinión sobre Pedro Sánchez, hayan podido sentirse ofendidos por una expresión que consideran impropia de la institución que usted representa?

No estamos pidiendo que cambie de opinión.

Estamos preguntándole si cree que las formas también importan.

Torre Pacheco y la palabra “patriota”

Hay otra cuestión que no podemos dejar pasar.

Usted habla de personas que fueron a demostrar su apoyo a Ceuta.

Nosotros recordamos también que, durante los episodios de violencia y persecución contra personas de origen extranjero en Torre Pacheco, hubo quienes se presentaron allí proclamándose patriotas y terminaron protagonizando situaciones de acoso y violencia contra personas especialmente vulnerables.

Por eso la pregunta es inevitable:

¿Para usted basta con llamarse patriota para que cualquier actuación realizada en nombre de España pueda considerarse legítima?

Porque nosotros pensamos justamente lo contrario.

Ser patriota, si esa palabra quiere utilizarse, debería significar también defender la dignidad de todos los ciudadanos.

Y eso incluye a los ciudadanos que tienen otro color de piel, otra religión, otro apellido o unos padres nacidos en otro país.

Una agresión a la integridad territorial de España”

Más adelante, usted califica lo ocurrido como “una agresión a la integridad territorial de España”.

De acuerdo.

Pero entonces volvemos a la cuestión fundamental:

¿Dónde está la defensa de la ciudadanía?

Porque defender la integridad territorial de España no debería ser incompatible con defender la convivencia.

No debería ser incompatible con defender a los musulmanes de Ceuta.

No debería ser incompatible con rechazar cualquier manifestación de racismo.

No debería ser incompatible con pedir que Marruecos cumpla sus obligaciones.

Y tampoco debería ser incompatible con exigir al Gobierno de España que actúe.

Una cosa no elimina la otra.

Este Gobierno se fue de vacaciones”

Después afirma usted que “este Gobierno se fue de vacaciones consintiendo lo que estaba pasando en España” y que los ministros “mienten uno detrás de otro”.

De nuevo, está usted en su perfecto derecho de tener esa opinión.

Pero cuando un alcalde acusa públicamente de mentir a los miembros del Gobierno de España, sería interesante saber qué hechos concretos está utilizando para sostener semejante afirmación.

Porque gobernar también consiste en algo muy sencillo:

afirmar, explicar y demostrar.

No basta con decir que alguien miente porque no nos gusta lo que está diciendo.

Siguen dejando al pueblo de Ceuta sin solución”

Y llegamos, señor alcalde, a una frase que quizá sea la que más nos interesa.

Usted termina su intervención sobre Ceuta diciendo:

Siguen dejando al pueblo de Ceuta sin solución.”

Y aquí sí que queremos detenernos.

Porque nos parece una afirmación muy seria.

Y porque, como vecinos de San Pedro del Pinatar, nos gustaría hacerle una pregunta:

¿Qué soluciones está ofreciendo usted a los problemas de su propio pueblo?

Porque es muy fácil exigir soluciones para Ceuta desde San Pedro del Pinatar.

Lo verdaderamente difícil es conseguir que San Pedro del Pinatar tenga las soluciones que necesita.

¿Qué solución está ofreciendo su Gobierno municipal a las quejas de vecinos y vecinas sobre la seguridad en nuestras calles?

¿Qué solución está ofreciendo para conseguir que nuestras calles y espacios públicos estén adecuadamente limpios?

¿Qué solución ofrece a los problemas que los ciudadanos de San Pedro del Pinatar llevan tiempo denunciando?

Porque, señor alcalde, también aquí vive un pueblo.

Y ese pueblo también tiene problemas.

Y también tiene derecho a soluciones.

Y mientras tanto, algunos vecinos y vecinas opinan

No queremos que esta carta sea únicamente nuestra.

Después de escuchar las declaraciones del alcalde, hemos preguntado a algunos vecinos y vecinas qué opinión les merecían sus palabras.

Estas son algunas de las respuestas que hemos recibido.

Arturo considera que el alcalde es “la voz de su amo” y critica lo que entiende como una contradicción entre defender a los ceutíes frente a la inmigración marroquí y, al mismo tiempo, los episodios de violencia ocurridos en Torre Pacheco. También plantea otras cuestiones relacionadas con Marruecos y con la política internacional.

Son sus opiniones. Nosotros no tenemos por qué asumir todas sus conclusiones para considerar legítimo que las plantee.

Amanda, después de escuchar aproximadamente la mitad de la intervención, fue mucho más breve:

No he podido seguir ese discurso lleno de embustes, me hacen daño los oídos.”

Es, evidentemente, su valoración personal.

Y Clara puso el foco en la memoria histórica y recordó la participación de tropas marroquíes reclutadas por Franco durante la Guerra Civil, expresando su malestar ante lo que considera un olvido de aquella parte de nuestra historia.

Tres opiniones diferentes.

Tres maneras de escuchar el mismo discurso.

Y precisamente por eso las recogemos.

Porque en democracia los alcaldes hablan desde la institución, pero los ciudadanos también tienen derecho a responder.

Y ahora, señor alcalde, una última cosa

Hay una parte de su intervención que hemos dejado deliberadamente para el final.

Después de hablar de Ceuta y de la reforma de la Ley de Protección del Mar Menor, usted quiso dejar constancia de que, en su opinión, “no puede haber mejor presidenta de la Asamblea Regional que doña Visitación Martínez” y añadió que el presidente López Miras había hecho una “excelente elección”.

Hombre, señor alcalde…

¿Qué quiere que le digamos?

Eso ya no parece una simple opinión.

Eso parece directamente una pelota lanzada hacia arriba con todas las ganas del mundo de que alguien la recoja.

Y tampoco vamos a criticarle por ello.

Cada cual sabe cómo debe relacionarse con quienes están por encima de él.

Pero permítanos una pequeña reflexión final:

Nosotros preferimos que nuestros gobernantes sean valorados por sus vecinos por lo que hacen aquí abajo, no por lo bien que saben alabar a quienes están allá arriba.

Porque al final, señor alcalde, hay una diferencia importante entre usted y nosotros.

Usted ocupa temporalmente el despacho de la Alcaldía.

Nosotros seguimos viviendo aquí.

Seguimos caminando por nuestras calles.

Seguimos viendo cómo están.

Seguimos hablando con nuestros vecinos.

Seguimos sufriendo los problemas de nuestro municipio.

Y seguimos teniendo memoria.

Por eso esta carta no pretende decirle qué debe pensar sobre Ceuta.

Ni siquiera pretende convencerle de que cambie de opinión.

Solo le pide algo mucho más sencillo:

que cuando hable como alcalde, mida sus palabras; que cuando acuse, explique; que cuando defienda a un pueblo, recuerde a todas las personas que forman parte de él; y que cuando reclame soluciones para los demás, no olvide que los vecinos y vecinas de San Pedro del Pinatar también llevan tiempo reclamando las suyas.

Y, sobre todo, señor alcalde:

no confunda la contundencia con la razón.

La razón no necesita gritar.

Ni insultar.

Ni llamar “caballo de Troya” a nadie.

Ni inventar santidades.

A veces basta con algo mucho más incómodo:

hacer preguntas.

Y estas son las nuestras.

Manel Aparicio Arasanz
Por Un Pueblo Digno

Hemos preferido no insertar más imágenes. Aquel día hubieron demasiadas muestras de odio y racismo.

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